Editorial

(c) Diseño de portada - Paula Pappalardo



Número 145

QUERIDOS PASAJEROS:



¡De nuevo en el camino! Dispuestos a reencontrarnos con los amigos que aman la literatura y las letras. De los que creen en el poder de las palabras. De los soñadores y forjadores de utopías. De los que luchan por un mundo mejor, más justo y solidario. Y sin más comencemos este viaje.



El trencito estaba impaciente por partir. Humeaba la locomotora y ya sonaba la campana de largada. Y esta maquinista quiso comenzar el viaje con un aporte propio. Un cuento que escribí hace ya un tiempo y que, sin embargo, guarda aun vigencia. Lamentablemente … No les contaré mi biografía pues la tienen en esta revista … y alcanza …



                                                        LA DECISION



         Se miró las manos, vacías, inútiles. Contempló con gesto distraído los azulejos desconchados, las cortinas a cuadritos, la pava que bullía sobre la cocina. En un gesto mecánico asió con fuerza el mate, como si el calorcito que le trasmitía el metal pudiese llegar a entibiarle el alma. Y por enésima vez en los últimos doce meses elevó la voz en un ronco y desgarrado lamento y se preguntó: "¿por qué, Diosito, por qué a mí?"



         Cuando sus viejos tuvieron que emigrar al pueblo después del fracaso de tres cosechas consecutivas, la situación familiar era crítica. Siendo el mayor de cinco hermanos no le quedó otra salida que buscar trabajo. Con trece recién cumplidos había terminado, a duras penas, la primaria. Pero tuvo suerte. El tano del único taller mecánico del pueblo acababa de perder el ayudante y un poco por necesidad, otro poco por lástima, lo aceptó como aprendiz.

         Al poco tiempo Farioli descubrió que tenía entre manos una auténtica joyita. Si a Pancho la escuela le había resultado una tortura, en el taller, sin embargo, parecía absorber los conocimientos como por ósmosis. Alguien hubiera dicho que su madre lo había traído al mundo con una llave de tuercas bajo el brazo. Y el tano, que bajo la apariencia hosca tenía un corazón de oro, le trasmitió todo su saber.

         A los dieciocho, en un baile celebrado en el pueblo vecino, conoció a Renata. Verla y enamorarse como un zonzo fue simultáneo. Le costó tres años ahorrar el dinero necesario para amoblar sencillamente la casita alquilada, adquirir los enseres más necesarios y poder casarse. Creyó tocar el cielo con las manos.

         Los hijos fueron llegando en programada sucesión: dos nenas y el varoncito. Trabajaba de sol a sol, y el esfuerzo fructificó cuando pudo adquirir vivienda propia. Renata, que unía a la belleza un espíritu emprendedor y una vocación inclaudicable por el trabajo, se había formado una pequeña pero leal clientela que admiraba su destreza de modista. Como era de esperarse, las nenas correteaban entre las telas, intentaban coser botones y adoraban el maniquí de mamá, objeto de constantes cambios de vestimenta como parte de los juegos. Y Manuel pasaba cada rato libre que la escuela le dejaba, con la cabeza metida dentro de los motores "para ayudar a papá", como decía con toda seriedad a los clientes que mateaban por las tardes junto al tano.  

         El tiempo transcurría y el pueblo se convirtió en ciudad. La competencia no era un problema para  él que, a esta altura, había heredado el taller de Farioli cuando el tano decidió que era momento de dedicarse al cuidado de su quinta y abandonar los fierros. Los clientes afluían, el pago era bueno y, según decían los vecinos "el oído de Pancho para detectar una falla del motor es igual al de Toscanini para descubrir quien desafina en la orquesta".

         Los hijos se casaron y tomaron rumbos propios. Sentía la satisfacción de haberles podido "dar una manito" con su trabajo para que pudieran estudiar y alcanzar los títulos que él no pudo obtener.

        

         El principio del fin fue paulatino, casi subterráneo. Comenzó por una lenta pérdida de clientes que, seducidos por la maquinaria y las innovaciones tecnológicas de otros talleres decidieron abandonarlo.

         - No les interesa que las máquinas no puedan suplantar la experiencia y el lazo de afinidad invisible que me une a los motores - se decía.

         - Ya volverán - pensaba también.

         Pero no volvieron.

         Intentó modernizar el taller. Realizó más cursos de especialización en la capital de la provincia y adquirió maquinaria de nueva generación. El costo fue enorme para sus posibilidades, pero el tener una saneada economía, gracias a Renata, le permitió afrontar las cuotas del crédito.

         - Mientras Diosito nos dé salud para seguir trabajando no le vamos a aflojar- le decía a la mujer mientras compartían los mates vespertinos.

         Y Dios les dio salud. Renata seguía cosiendo y él engrasándose las manos, esas manos que jamás podría tener limpias por culpa de tanto aceite, tanta mugre de motor.

         Cuando el banco le devolvió dos cheques por falta de fondos se alarmó. Los había aceptado porque los clientes eran de fiar, jamás fallarían. La realidad se encargó de desmentir su creencia.

         - La economía está en franco crecimiento, el trabajo abunda y la Argentina ya ha ingresado al Primer Mundo - no se cansaba de repetir el despótico ministro que, junto con el Presidente, estaba empeñado en modernizar a la nación aunque el proceso dejara un tendal de víctimas.

         A veces, en sus solitarias reflexiones, mientras afinaba un motor o cambiaba las bujías, se preguntaba si viviría en otro país. ¿O quizás la bonanza llegaba primero a Buenos Aires por ser la capital?. Si de algo estaba seguro era del  inexorable empobrecimiento que padecía y de su ignorancia respecto a la manera de frenarlo.



         Le llegó el vencimiento de una cuota del crédito, no pudo pagarla en fecha y los intereses le parecieron exorbitantes. Para el siguiente mes hizo un esfuerzo desmedido y canceló las dos cuotas más los intereses. Al tercer mes volvió a retrasarse y para el cuarto mes apenas si pudo abonar la mitad de la deuda. Al quinto mes, habiendo perdido tres clientes y con seis cheques devueltos por falta de fondos de los emisores se declaró vencido. Las ganancias conjuntas de Renata y suyas apenas si alcanzaban para cubrir impuestos y servicios y poder comer.

         Lo citaron del banco para considerar la posibilidad de refinanciar la deuda. Cuando le explicaron la propuesta no supo si reír o llorar. Al cabo de tres años de pagos rigurosos y puntuales resultaba que estaba debiendo casi el triple del monto del crédito que le habían acordado. Saludó, pegó media vuelta y se fue al taller a juntar las herramientas más preciadas.

         El final fue rápido, casi demasiado veloz. El banco demandó, embargó y remató. En el plazo de dieciocho meses Pancho perdió todo por lo que había luchado y sudado. Aquello en lo que había dejado la vida durante cuarenta años.

         No estaba dispuesto a dejarse vencer. Recorrió todos los talleres, desde los más grandes a los pequeños.

         - Le sobra edad, viejo - le decían en tono de sorna los pendejos que manejaban el circo y que lucían manos que no parecían haber tocado un carburador en su vida.

         - La situación está muy difícil y los impuestos nos matan. No podemos tomar personal - se condolían los que, como él, llevaban una vida entera en torno a los fierros.

         Probó de obtener trabajo, cualquier trabajo que él supiera o pudiera hacer. Caminó los pueblos vecinos y volvió a recorrer los talleres, en la esperanza de que hubiese surgido alguna vacante. Fue en vano.

         La indignidad mayor resultó de la sugerencia de alguien que, bondadosa o ingenuamente, le propuso que se anotara en uno de los planes de beneficencia que el gobierno había implementado para quienes habían sido desplazados en aras del progreso y la globalización. Entonces supo que era un paria. Que la ciudad, el país, el mundo no tenían sitio para él.

         De nada sirvieron las palabras de aliento de su mujer. No podía escuchar, no podía sentir, no quería vivir.



         Se miró las manos inertes, callosas, despojadas. Renata no pasaría hambre, alguna de las hijas la llevaría a compartir el hogar. Lo demás ya no importaba.



         Gracias a Dios Renata se había retrasado en el dentista. Lo encontró un vecino que había ido a pedirle en préstamo una llave inglesa. La policía tuvo dificultades para desprender el cuerpo de la gruesa cadena que, colgando de la viga de la cocina, estrangulaba su cuello.

         La cadena con la que levantaba los motores que debía rectificar.





Y ahora sí el trencito sigue su viaje. Nos dirigimos al litoral pues, en la provincia de Santa Fe, nos espera una entrañable amiga: RAQUEL  PIÑEIRO  MONGIELLO. Poeta Narradora, nacida en Rosario, Santa Fe,  Argentina y radicada actualmente en FUNES (Prov. de SANTA FÉ). Publicaciones: Narrativa Breve: “Mi Tiempo de Retorno”. Poesía:   “Rincones  de  Herencias  y Oficios”, “Reflejos  de un  juego”, “De  voces Ilesas” (artesanal) “A modo de Amor” (artesanal), “Lenguaje de Pan” (editado por la Universidad Nacional de Rosario), “En defensa propia” – poesía y cuentos- (ed. Universidad Nacional de Rosario), “Horas de Arena” (ed. Universidad Nacional de Rosario) y  “Los nudos de  Penélope”  (ed. Universidad Nacional de Rosario). Participación en revistas virtuales, antologías de todo el país y fuera de él, Literatura Infantil, participación en escuelas primarias y  secundarias de Argentina y Universidades del exterior. Talleres en escuelas  de chicos discapacitados. Ponencias: Poesía en los pueblos,  ¿Qué es poesía?,  Talleres Literarios y Reseña sobre cultura popular, Charla sobre Molina Campos y  Cachilo  ( El poeta de los muros ). Varios encuentros de escritores y poetas en: Argentina,  Fiesta Iberoamericana de la cultura;  Holguín Cuba,  Arequipa – Perú- , Montevideo, Chile y  México. Premios recibidos: 1er  Premio Poesía Colonia del Sacramento -  Uruguay,  2do Premio Juegos Florales Municipalidad de Inriville –Córdoba,  2do Premio Certamen Literario Colonia Caroya – Córdoba, 2do Premio Concurso Nacional Poesía “César Vallejo”, Hurlingham – Buenos Aires). 3er premio Grupo literario 2Octubre” – Tucumán-1er Premio Poesía hacia el 3er Milenio, Hurlingham, Buenos Aires. Seleccionada Concurso en Cuentos y Poesía de la Editora Universidad Nacional de Rosario-1ra y 2da edición.  Mención certamen de Sunchales. Publicación en: Word Poetry – Almanaque mundial  2008/2009. Seleccionada en la publicación Oficia,  de X Café con literatos (La Habana) 2011. Reconocimiento aporte artístico cultural sobre disertación obra  Molina Campos. Soc.  Arg. Artes y Ciencias, -Villa Gral.Belgrano – Córdoba. Y reconocimiento por ser persona destacada en la cultura de Funes (Santa Fe). 2017 : Ha asistido al 1er encuentro Internacional de Artistas en  Los Reyunos –Mendoza, en el Centro Tecnológico de desarrollo Regional “Los Reyunos  de la Universidad Tecnológica Nacional. Se han traducido poemas al Italiano, Inglés y Portugués. Sus libros figuran en la Biblioteca para ciegos de la ciudad de Rosario. Nos acompaña en este viaje con sus poemas. A disfrutarlos.




NIMIEDADES

 Un paisaje bosteza

 la fatiga del otoño

 va o viene, sube o baja

sobre las cuantiosas manipulaciones

 de  sus acordes internos.

            Ella,

Cubierta de nimiedades,

teje y entreteje , cruza esquinas

respira retazos de ayer.

Se acurruca y se queda en

sus andamios de hoy,

atraviesa imaginación

resbala sobre toboganes y  suspira

entre tacones de memorias

golpeándole las entrañas.

Nuevamente las dudas

y  el descolorido  de sombras

y  la  interminable mudez  del silencio

y  ella, todavía hurgando

en  esa caligrafía, escrita de antemano.



RAÍCES PRIMORDIALES

Desdoblado el grito de la garganta

pregunta  por la incertidumbre

de señales que rozan

la pluralidad de la vida;

allí donde hipotecas  de dolores

se siguen pariendo

entre  dientes  apretados

y  diálogos  sin respuestas.

Allí, todo queda extraviado en el aire,

como la blanda tristeza de una lluvia herida.

Allí, donde cada paso

lava su camino y los pies juegan a mañana

con raíces primordiales.

Allí, siempre allí, como un capricho de la esperanza.



EXISTIR

Lejos de mis voces titiriteo con hilos

todo lo que gravita desde mi centro.

Suele sucederme, que veo,

un puñado de identidades

recostadas en la bondad del día.



Y todavía más, porque un instinto de conservación

alucina en la trompeta de Dios,

baja el tono de mis duelos

y sube a la memoria el abrazo de la vida.

Pasa una y otra vez.



No más, digo a veces

el silencio calla, mis paredes conmueven

y la historia se repite, mientras el tiempo ,

sigue andando y andando

en el intacto abrigo de existir.



Nos despedimos de Raquel, aprovechamos para hacer una provisión de ricos alfajores, y la locomotora puso rumbo a la Ciudad e Buenos Aires para recibir a la próxima pasajera: ANA ROMANO. Nació el 1 de febrero de 1944 en la capital de la provincia de Córdoba, Argentina, y reside desde la infancia en la CIUDAD DE BUENOS AIRES. Además de obtener varios premios y menciones e integrar antologías, desde hace seis años se difunde su quehacer tanto en revistas de soporte papel como electrónicas y en numerosos blogs. Poemas suyos han sido traducidos al portugués, italiano, francés, húngaro y catalán. Es profesora de Francés. Tradujo a dicho idioma el volumen “Breve Anthologie” de Luis Raúl Calvo (Ediciones L’Harmattan, París, Francia, 2012), el poemario “Behering y Otros Poemas” de Luis Benitez y textos del libro “Tomavistas” de Rolando Revagliatti (difundidos en la Red). Poemarios publicados: “De los insolentes fantasmas” (Ediciones Vela al Viento, 2010) y “Expiación del antifaz” (Ediciones La Luna Que, 2014). Nos trae hoy sus poemas.



E Mail: anaromanopoesia@gmail.com



CERCANÍA



Aun más que ausente:

mira

desfigurado

Pregunta

Absorto

niega

Huye:

la realidad

persigue.





CAPITULACIÓN



Se sientan

el tiempo

y la mujer:



sus ojos

se hunden

en el libro.





AUSTRAL



El cachetazo

se desprendió impaciente

y sacudió

Se tiñó de penumbras

la lozanía

y así rememoró

El sol

atenuó el resplandor

Los pájaros

esfumaron los trinos

La brisa

en el cuerpo

¿Y el pavor?

Gotas perladas

salpicaron

La alarma

despertó al hospital.



ACOPLE



Se esparce

la mancha

que genera

oscura



la dilación



Piadosa

sin omitir

asiente

Aunque

atónita



Una lágrima

impregna

su resignación

a la almohada.



¿ESCUCHASTE?



Miraba la luna

y fue tu cara la que brilló

Miraba el lago

y tu mano fue la que se asomó

Miraba el cielo

y tus ojos entonces titilaron

Miraba el futuro

y  tu nombre fue el que susurré

¿Escuchaste

mi llamado?





No podía faltar la tradicional vueltita al Obelisco. Pero aún aguardaba otro pasajero, por lo que nos trasladamos al Gran Buenos aires para recibirlo: JORGE OMAR HERMIAGA. Poeta nacido en Buenos Aires, residente en MORENO (PCIA. DE BS.AS). Participante de concursos y certámenes  literarios, donde obtuvo varios Premios y  Honrosas Menciones (Nacionales e Internacionales). Invitado a participar de Antologías, edito en gran cantidad de ellas. Publica actualmente en Diarios y revistas de Capital, Gran Bs. As., e interior del País. Libros publicados (poesía): “Soñar con la panza vacía” (Ed. La luna que - 2014). “Desolado – 50 poemas y ninguna flor” (Ed. Tahiel 2017). “Pan de Agua” (Ed. La luna que – 2017). De su último libro “Desolado …” traemos hoy sus poesías.








PASADO DE REVOLUCIONES



El macetero

(Porta ligas de una noche irrefrenable)

mira desde el suelo.



Por sus tres ojos vacíos

se le escapó la tierra,

también se fue la sangre

                          de los revolucionarios.

Porque la revolución

                        siempre viene de abajo,

de la tierra que gime

que muerde el hambre

que llora pobres.

Aún queda esa mirada

                             del cero y el bastón

- Señora –

(a la derecha de su televisor).



Cielo de charlote y rococó

                          bajo cascos de piratas.



¿Quién se cortará las trenzas?

¿Alguien se inclinará

                      por el budismo popular?



¿O habrá caído

                     el macetero…

                                     Y la revolución?.

            

       

HORA DEL ALMUERZO



¡Cuidado! Dijo Juan

están poniendo huevos de serpiente.



Señora



Un almuerzo

alcanza para cien gorriones.



-Pero no es lo mismo-



La compasión come con la mano

chorrea grasita militante

la empanada

los dedos

el traje desnutrido de niño.



¡Que bochorno!



Madame Curie.



¿Como hacer silencio?





             

JUAN.

                                                             A Juan Gelman.

Cada tanto me visita una pena

y un día, quizás  hoy,

con lluvia intermitente

estará Juan asomado a su balcón

esperando las sonrisas de los que él ama.



Tenia razón al declararse vivo.

Ahora que se ha echado encima el otoño

(es marzo 24)

en la radio un comunicado

suena a rock pesado, a rock gastado

                                     (de otros tiempos).

Ese día descubrí que la decepción

tiene ideología.

Yo sigo aquí

junto a esta silla donde nadie se sienta

sabiendo aquello conocido

del horror de este mundo,

buscando lugar

bajo este sol de pertenencia.

Veo figuras de barro

figuras de cera

también de carne y hueso

primeras figuras con fugas de cerebros

y escucho decir:



No escribas en vano.




BUITRES & BUITRES.



Añico de las horas tristes

el agua turbia cruje

en ese manantial estancado,

remedios vencidos,

promesas

para que alcen las barreras

puntos y comas

no importa quien se embroma.



Es buitre de otra tierra,



Tumbas y despojos

alzan la voz de la inocencia.



Diferencias :

       La base oscura del pelambre,

       El vuelo sobre las cenizas pobres.



Y ese cachetazo que no cesa

                   Coca, Mary y Juana

                      a la vuelta de la esquina.

      



CARNAVALES & CARETAS.



La realidad
“no gasta pólvora en chimangos”

huele a perfume de ilusionistas,



a fragancias de Oriente.



Los siete de antifaz

              te cortarán las piernas

                             coserán tus bolsillos.



El universo ha perdido el equilibrio

Cyrano y Pinocho espadean.

El vencido perderá la nariz,

Hipotecará en el fondo su belleza.



Pinocho seguirá con sus mentiras

Cyrano escribiendo poesía

y los buitres

harán malabares

para que no se les caiga

algún planeta

                  algún sudaca

                                 alguna guerra.



Y aquí se acaba el viaje. Los estaré esperando con sus poemas y sus cuentos (más una minibiografía o actualización de ella) en: letrasenelanden@gmail.com

Agradezco vuestra paciencia, los mensajes y el permanente apoyo que brindan a esta maquinista y su trencito. Un abrazo y ¡¡nos vemos!!!!!!!!



CRIS FERNÁNDEZ


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